
El biocumbustible está de moda, y cada vez son más las empresas que inician programas de I+d+I para el estudio de las microalgas como fuente de energía. Se les conoce como la 2ª generación de biocombustibles, y como ventaja tienen que no ocupan terrenos agrícolas, ni se usan en la alimentación; además, utilizan el CO2 para convertirlo en energía.
Las microalgas, por su gran biodiversidad (se conocen más de 40.000 especies, cada una d e ellas con varias cepas o subespecies distintas), presentan un gran potencial para distintas aplicaciones: desde la captación de CO2 o el tratamiento de aguas residuales, hasta la obtención de biocombustibles o productos naturales para la industria y farmacia. Ademas, son los oganismos responsables de más del 50 % de la fotosíntesis del planeta.

En España hay plantas de producción de biocombustibles, sin embargo les falta la materia prima, lo que nos hace depender de terceros países para obtener aceites vegetales básicos para la producción (Indonesia, Malasia o Sudamérica), o el biodiésel ya elaborado en EE.UU a partir de biomasa.
Sobre el papel, las microalgas son capaces de producir mucho más combustible, por unidad de superficie, que cualquiera de los cultivos terrestres utilizados en la actualidad. Además, pueden utilizar como alimento gases nocivos procedentes (previo tratamiento) de fuentes emisoras como cementeras, centrales eléctricas o instalaciones de producción de bioetanol.
No obstante, a pesar del gran potencial de estos organismos para servir como fuente de combustible, tanto biodiésel como bioetanol, aún se está en fase de investigación y desarrollo. Se necesitará un mínimo cinco años para que sea una realidad.
más información:
http://energelia.com/biocarburantes/biocombustibles-a-partir-de-algas-un-futuro-cercano-y-prometedor.html