Se podría decir que es una historia similar a la de Adán y Eva, sin embargo el único vínculo en común que mantiene con la misma es el de la manzana. Hablo de la curiosa relación que surge entre José Luis Pejenaute y un toro de 400 kg. Todo empezó cuando José Luis entró un día en el corral de una ganadería de toros bravos, para darle de comer una manzana a un astado llamado Capitán. El flechazo fue instantáneo y la relación ya dura varios años. Supongo que como todas las parejas, pasará por momentos buenos y malos, pero sin embargo, el respeto y la confianza aún perduran.
Siendo un toro bravo, Capitán se dedica a ir a los diferentes festejos que se celebran a lo largo de un año, de pueblo en pueblo. De esta forma se gana la vida dignamente y lo más importante, la vive . Tal vez sea un empleo algo degradado, pero de momento le ha servido para conocer gentes. Hace en la calle lo que todos los de su especie, pero frente a José Luis ocurre todo lo contrario, a él lo protege, le sigue y hasta le hace caso. El animal llega a distinguirle entre la multitud e incluso, reconoce su voz. Todo esto es debido a que José Luis le habla y le mima todos los días en los corrales de la ganadería de Capitán.
Siendo un toro bravo, Capitán se dedica a ir a los diferentes festejos que se celebran a lo largo de un año, de pueblo en pueblo. De esta forma se gana la vida dignamente y lo más importante, la vive . Tal vez sea un empleo algo degradado, pero de momento le ha servido para conocer gentes. Hace en la calle lo que todos los de su especie, pero frente a José Luis ocurre todo lo contrario, a él lo protege, le sigue y hasta le hace caso. El animal llega a distinguirle entre la multitud e incluso, reconoce su voz. Todo esto es debido a que José Luis le habla y le mima todos los días en los corrales de la ganadería de Capitán.
En toda esta historia de amor alguien dijo..."si a mi me tocaran los huevos así, también me amansaría..."...no coment.
La Historia