
A veces las entradas son producto de la casualidad, y esta es una de ellas. El sábado pasado mi padre me recordaba que hacía veinte años estaba él en la UCi de la "Clínica La Luz" de Madrid, y mi madre y yo esperando en la habitación asignada en el hospital. Le acababan de hacer un tripe by-pass en el corazón. Recuerdo esos momentos de espera y angustia, más de seis horas en los que el tiempo parecía no pasar, mi madre sollozaba alguna que otra vez, yo no sabía que hacer, tan sólo animarla, y de vez en cuando una llamada telefónica nos sobresaltaba: era el equipo médico que nos informaba que la operación se estaba desarrollando correctamente.
Gracias a Dios todo salió bien y hoy lo recordamos cómo una experiencia más.¡¡¡hace ya veinte años¡¡ casi nada... Aún recuerdo lo contento que estábamos los tres, y en especial mi padre, cuando nos venimos en tren hasta Alicante; habían pasado 21 días desde que llegamos a la capital....parece que fue ayer....
Esta mañana estaba preparando la clase de mis alumnos de biología de la UNED, que versará sobre el aparato circulatorio y he encontrado este vídeo educativo que quiero compartir con todos vosotros y que me parece muy interesante. Es el nexo común de esta entrada: el corazón.
Durante muchos años se pensó que este órgano musculoso albergaba todos nuestros sentimientos y emociones. Sin embargo no es así, el corazón es el motor de toda nuestra vida, y lo hace con una precisión que envidiaría cualquier máquina de alta tecnología; sin embargo muchas veces falla o empieza a fallar, y es lo que le pasó a mi padre hasta que se lo solucionaron. Otro día hablaremos del sistema límbico como controlador de los procesos emocionales.
Viendo estas imágenes, cada día me doy más cuenta de lo frágiles que somos, aunque sin embargo no deja de sorprenderme la perfección que ha alcanzado la fisiología en los organismos superiores (entiéndase aves y mamíferos principalmente).
Aunque mi padre no lee blogs, se lo dedico a él por acordarse de ese día y por todo lo que nos pasó; y a mi madre, que aunque ya no está entre nosotros estuvo ahí apoyándolo y cuidándolo; estoy seguro que donde esté, se acordará de los días transcurridos en Madrid.